"Nuestra conciencia
se despierta al simple hecho
de que todo lo que es necesario para estar en armonía y en equilibrio con el universo,
física, emocional y espiritualmente,
está dentro de nosotros mismos.
A través de esta conciencia se hace evidente la sensación de completa paz,
serenidad seguridad y unidad
que existe en nuestro interior.
Ninguna persona, situación o cosa puede privarme de esto"... 

   
 
   
   
 
 

 

Jiro Muray, un sabio japonés recuperó el Jin Shin Jyutsu, a comienzos del siglo XX. Jiro Muray, fue el segundo hijo de una familia japonesa, cuyo padre era médico.
Las costumbres japonesas establecen que el primogénito debe seguir la profesión del padre, por esta razón Jiro era libre de elegir su camino, tenía una naturaleza inquieta.

A los 26 años enfermó gravemente, la consideraron incurable y en su fase terminal como última voluntad pidió que se lo llevara en camilla a la casa en la montaña, y que lo dejaran solo durante 7 días. Les pidió que lo recogieran el octavo día.
Durante esos 7 días ayunó meditó y practicó diversas posturas de dedos. Transitó desde un profundo enfriamiento de su cuerpo hasta finalmente un intenso calor, cuando éste desapareció se conectó con  una profunda paz interior, para su sorpresa y la de sus médicos estaba curado. Agradecido dedicó su vida al estudio de la sanación.

El nombre de Jin Shin Jyutsu evoluciono a medida que Murai profundizó su conocimiento de las causas profundas de la falta de armonía.
En un principio, utilizó las palabras JIn shin Jyutsu para expresar el Arte de la Felicidad un poco más adelante significaron el "Arte de la Longevidad", posteriormente el "Arte de la benevolencia para luego " el Arte del creador a través de la persona compasiva".

Jiro Muray enseñó este arte a la hija de una familia de japoneses, nacida en EEUU Mary Lino (apellido de soltera) Burmeister;  era el deseo de Jiro que dicho arte llegara a manos de la mayor cantidad de personas posibles, que estuviera a disposición de quienes necesitaran de él, causa por la cual elige a Mary Buermeister, norteamericana de origen japonés.
Mary se formó y trabajó arduos 12 años junto a Jiro en Japón para luego llevarlo a los EEUU.

A partir de los 1963 comenzó a practicar dicho arte en forma activa.
Mary superó las expectativas de su maestro, desde la muerto de él en 1961 ha sido la maestra mundial del JIN SHIN JYUTSU en los EEUU y en EUROPA.
Mary describe la esencia del jin shin jyutsu con la frase "CONOCERSE (AYUDARSE) A SI MISMOS" y en uno de sus textos escribió:
"Nuestra conciencia se despierta al simple hecho de que todo lo que es necesario para estar en armonía y en equilibrio  con el universo, Física, Emocional y espiritualmente está dentro de nosotros mismos" A través de esta conciencia se hace evidente la sensación de completa paz, serenidad seguridad y unidad que existe en nuestro interior. Ninguna persona, situación o cosa puede privarme de esto.

 
 

 

El Jin Shin Jyutsu es un Arte Cósmico sin Arte y no es una técnica. Una técnica es la aplicación mecánica, mientras que un arte es una Creación habilidosa.
Todos nacemos con un poder profundo y delicado, con el crecimiento y nuestra incorporación a la vida mundana, esta fuerza pura y misteriosa se esconde dentro de nosotros y solo nuestras fuerzas menores y bajas se desarrollan dentro de nosotros, egoísmo, rivalidad, celos, miedo, preocupación, ira, pretensión, tristeza envidia consumismo; esto finalmente resulta en enfermedad, infelicidad.

Frustración, insatisfacción, envejecimiento y búsqueda de ayuda externa.
 La verdad es que dentro de cada uno de nosotros reside el poder de desechar toda la miseria humana y de Conocer Paz y Unidad completa-Para ser esa bella creación de perfecta armonía-para verdaderamente Conocerme (ayudarme) a Mi Mismo.
Una vez más: No es la aplicación de una técnica, es la demostración de un arte, simplemente el terapeuta es el canal a través del cual fluyen los infinitos poderes estéticos del Creador.

Es un viaje a través del autoconocimiento y de la armonía que dura toda la vida.

 
 

 

 Se trabaja bajo el conocimiento que todos los cuerpos poseen 26 cerraduras en cada  lado del cuerpo. Las cuales necesitan mantenerse abiertas como modo de asegurar la entrada de la vida que la aporta la energía vital en total conexión con la energía  universal o la energía del creador, asegurando de esta forma el mantenimiento de la salud de cada uno de nuestros órganos, salud mental, emocional y espiritual.

Son nuestras actitudes las que desarmonizan nuestra salud.

Existen 12 flujos, de órgano, recorridos de energía vital que mantienen en funcionamiento nuestro cuerpo, y 9 profundidades de energía.

El terapeuta trabaja con la aplicación de las manos como cable para recargar batería, asegurándose que cada una de las cerraduras estén abiertas y palpitantes.

 
   
 
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